Iniciamos el año 2017 orando a Dios en comun...

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Iniciamos el año 2017 orando a Dios en comunidad

por admin

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Hoy culminamos nuestra semana con una oración comunitaria que nos reunió en torno al valor de la fraternidad. Celebramos la eucaristía e invocamos la presencia de Dios en la vida de cada uno de nuestros colaboradores, estudiantes y familias, para que en este nuevo año abunden las bendiciones y se cumplan las metas propuestas.

Fray Gerardo Aguilar Colmenares, O.P., nos comparte una reflexión a la luz del texto bíblico de Marcos 2:1-12, en el que relata cómo Jesús sana al paralítico.

En la primera parte del evangelio cuenta que, mientras Jesús predicaba en medio de una multitud de personas, llegaron cuatro hombres cargando a un paralítico en una camilla. Su palabra cautiva, llama, convoca y reúne a la comunidad.

En momentos de angustia, enojo, enfermedad y dificultades del día a día, nuestro corazón se endurece; pero si nos alimentamos del mensaje de Dios, lograremos que los sentimientos y actitudes que tenemos afloren. Así mismo, nos mueve a ser fraternos con las personas que nos rodean, preocuparnos por su bienestar y perdonar.

En el texto bíblico, leemos que los cuatro hombres al ver la cantidad de gente y la imposibilidad de llevar al paralítico al lugar donde se encontraba Jesús, abrieron un agujero en el techo de la casa y por ese espacio bajaron la camilla con el hombre enfermo. Jesús vio su fe y le dijo: «Hijo mío, tus pecados son perdonados».

A veces tenemos sueños y metas por llevar a cabo, pero ante cualquier dificultad que se presenta, nos rendimos. Este mensaje nos invita a perseverar, así como los cuatro hombres y el enfermo lo hicieron. La palabra de Dios atrae la presencia de Jesús a nuestras vidas, así llega a nosotros la fuerza y creatividad para sortear los percances, lograr los proyectos de vida, como por ejemplo, ser una buena madre, padre, estudiante y profesional.

Cada vez que leemos e interiorizamos los mensajes de Dios, nuestra fe aumenta y así podemos afrontar todos los problemas. Recordemos que Jesús conoce nuestros corazones y, si tenemos fe en el Señor, él nos libra del pecado.

En ocasiones, pedimos a Dios que nos conceda milagros materiales o aquellos que vemos a simple vista, de la misma manera que los cuatro hombres solo buscaban que el paralítico caminara. La sorpresa es que Jesús comenzó sanando su interior, ¡ese es el auténtico milagro!

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