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Estudiantes de octavo viven una experiencia en comunidad

por admin

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Como es costumbre durante cada viernes, el 11 de noviembre realizamos la convivencia con nuestros jóvenes de grado octavo. Esta vez, “la comunidad” era al aspecto a resaltar y para ello se generó este espacio de integración que permitió a los estudiantes experimentar nuevas posibilidades de convivencia a partir del encuentro comunitario, desde los elementos que rodean su vida y haciendo énfasis en el respeto, como valor del mes. Igualmente resaltando el seguimiento de las normas como el principio fundamental de la sociedad para convivir armónicamente en una comunidad. Consecuentemente, la convivencia recibió el nombre “SALVAVIDAS”.

Después del desayuno, ya ubicados en la finca de Dominguillo, la jornada comenzó con escenas de la película “Guardianes de Altamar”, en inglés conocida como “The Guardian”, sobre jóvenes que ingresan a una academia de guardacostas, quienes reciben por parte de uno de sus comandos las siguientes palabras de bienvenida: “somos la flor y nata, cuando las tormentas quiebran los puertos, salimos nosotros; cuando los huracanes impiden operar a la armada, salimos nosotros…Entonces, si por algún milagro tienen lo que deben tener uno de los nuestros, entonces disfrutarán la vida con un bajo sueldo, con grandes posibilidades de morir de frío y solos en algún punto del basto mar… pero también tendrán oportunidad de salvar vidas. Y no hay mejor vocación en el mundo que ésa. Bien, sean bienvenidos a la academia”.

Así pues, iniciaron el juego de Rally teniendo en cuenta además de la bienvenida, tres principios necesarios para asumir el ciclo de retos: “toda decisión debe tomarse en grupo”; “cuando alguien se quede atrás, todos deben retroceder y ayudarlo para que continúe adelante”; “es un privilegio salvar una vida”.

El juego de Rally estaba conformado por cuatro desafíos: “Pac-man”, la “Fuente”, el “Dado Australiano” y la “Canaleta”. Cada una de las bases tenía sus propias normas que debían seguirse y cumplirse para superar el reto. Nuestros estudiantes necesitaban ponerse de acuerdo para no generar un caos, debían escucharse, darle importancia a su compañero, tratarse con respeto, generar estrategias y trabajar en grupo para cumplir la meta.

3: 00 p. m. Llegó la hora de la reflexión que inició con la pregunta realizada por los líderes del Departamento de Pastoral: ¿cuáles son sus salvavidas? En medio de diferentes respuestas, llegaron a la conclusión que las normas son los salvavidas, porque son esas guías que permiten enfrentar los problemas, regulan y estabilizan la vida en sociedad y buscan el bien común.

La norma es el principio fundamental de la sociedad o de un grupo para convivir armónicamente, de esta manera se construye comunidad. Si las personas no se acogen con convicción a las normas, que en algunas ocasiones no se entenderán en el presente, sino en el futuro, no se puede llegar al diálogo, ni a acuerdos, tampoco hacer parte de la comunidad. Además, nadie está solo, de hecho, siempre se necesita del otro. La sociedad siempre va a existir con estructuras y reglas, no son solo para uno mismo, sino también para los demás, para todos en conjunto; esto quiere decir que si uno no se adapta a la norma, difícilmente se adaptará a la sociedad. En otras palabras se podría afirmar que las reglas ofrecen libertad, pero la libertad de cada uno llega hasta donde empieza la libertad del otro, por eso para respetar la libertad se necesitan normas, esas normas salvan otras vidas y ésta es su misión.

En general, por medio de todas las bases se pudo vivir el principio cristiano tomista: bien común sobre bien particular. Si se garantiza el bien común, se garantiza el bien individual. Si nuestros jóvenes se esforzaban en ganar como equipo, también iban a ganar individualmente. El ganar no de cualquier manera, sino por medio del respeto, colaboración, cooperativismo, tolerancia, trabajo en equipo.

Finalmente, fray John Freddy Penagos, O.P., compartió la experiencia de sus padres, quienes por ser misioneros tuvieron la fortuna de conocer una tribu indígena, que tenían costumbres y normas diferentes a las que la sociedad tiene, que aunque, desde la perspectiva de otros esos hábitos son extraños, para ellos sí son primordiales para vivir en comunidad. Con estas palabras y en oración culminamos con éxito esta experiencia.

¡Hasta la próxima!

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